martes, 8 de junio de 2010

LOS OTROS

Estos señores tan mal alimentados de foto son los representantes de los trabajadores españoles. Tal vez usted no está siquiera sindicado y piensa que estos hombres no le representan. Desengáñese, lo dice la Constitución y no hay más que hablar.

Durante años, estos señores se han asegurado de ir desactivando, poco a poco, todos y cada uno de los movimientos laborales auténticamente reivindicativos, empezando por sus propias filas. Dado que viven de subvenciones (no confundir con el sindicalista de base, por favor) y no necesitan realmente a los trabajadores, han ido actuando con lemas como: "Es mejor un trabajo un poco peor para muchos que un trabajo mejor para unos pocos", u otras lindezas semejantes que nuestros padres, la última generación que pudo disfrutar (por poco tiempo, esos sí) de un tiempo de trabajo digno, tuvo que escuchar a su pesar.

Esta es la gente que ha traído a los trabajadores dónde están ahora, al mundo de las ETT, los contratos de cinco minutos mal pagados y sin cobertura social. No hablo de lo que dice la Ley, hablo de lo que pasa en la realidad.

Alguien puede sorprenderse de que omita la responsabilidad de los empresarios. Bien, es cierto que (y, por favor, estamos generalizando) del mismo modo que una rosa con otro nombre seguiría conservado su embriagador aroma, un especulador con nombre de empresario seguiría oliendo a....

Mmm... culpa mía, por comenzar metáforas con frases para ligar. Sigamos.

El caso es creo que en este país no existe una cultura empresarial, al menos fuera del nivel de los autónomos y las pequeñas industrias, y la mayoría de nuestros grandes empresarios lo que pretenden no es crear un tejido empresarial, sino coger el dinero y correr. En ese contexto, les da lo mismo si los trabajadores están bien o mal formados, o si la empresa subsistirá con el tiempo, ni si están creando o no algo. Sólo beneficios, gracias. Extrañamente, este planteamiento, válido tal vez para ellos, se ha ido traspasando a los más pequeños (¿algún complejo derivado de una infancia desgraciada?), lo que explica tal vez la ruina de muchas pequeñas empresas, que se han convertido en "picadoras" de trabajadores similares a las multinacionales, lo que para mí no tiene sentido, la verdad. Pero lo mires como lo mires, acierten o se equivoquen, lo que hacen los empresarios es defender sus intereses, no los intereses de los trabajadores. Son el "enemigo", por el amor de Dios. Sería bonito que fueran alemanes, pero semos todos españoles.

Con lo que volvemos a los sindicatos.

Después de trabajar cuidadosamente durante décadas para desactivar el movimiento obrero (ayudados gentilmente por los gobiernos de turno, que éstos también van a lo suyo, y lo suyo es coger poltrona y a otra cosa), de conseguir que la mayoría de los jóvenes y no tan jóvenes tengan trabajos penosos de corta duración y escasamente pagados, ahora pretenden la movilización (puntual, eso sí, no vayamos a hacernos daño) para defender unas condiciones de trabajo que a la mayoría no se les pueden aplicar, por desgracia para todos. No es extraño que la mayoría de los trabajadores no se sientan concernidos en este tema, la verdad.

En vista de que los empresarios y los sindicatos ya no son capaces de llegar a un acuerdo, y por lo tanto ante la imposibilidad de lavarse las manos en este asunto como han hecho todos los gobiernos desde hace décadas, ahora el nuestro pretende reformar el mercado de trabajo, para conseguir lo que siempre se dice: acabar con la precariedad.

Lo único que hasta el momento ha trascendido de la reforma es la cuestión de la rebaja de la indemnización por despido improcedente y una tibia flexibilización (traducción: ahora será más fácil para la empresa) en el despido objetivo por causas económicas, que es algo que existe desde hace casi quince años, a pesar de que algunos tertulianos parecen haberlo descubierto ahora. Por lo visto, y como yo, no han trabajado nunca. Por cuenta de tercero, quiero decir. Poco tiene que ver esto con "una reforma en profundidad de la estructura laboral", pero extrañamente parece no haber nada más, y éstos precisamente son los motivos que alegan los sindicatos para una Huelga General.

¿No es sospechosamente parecido a lo de la última vez? Esto es, el gobierno (en aquél caso, el buenazo de Aznar) hizo cambios similares, además de OTROS que no recibieron tanta publicidad, se montó una huelga general, el gobierno pareció ser vencido y se volvió atrás con lo de las indemnizaciones.... pero quedaron LOS OTROS: contratos a tiempo parcial en condiciones aún más leoninas, ETTs, y en general empeoramiento de las condiciones laborales para todos. Aunque la indemnización por despido no se tocó, ojo.

Así que, amigo trabajador, lucha por mantener tu indemnización por despido... pero acércate por tu sindicato (que sigue habiendo gente válida, si tienes suerte) a ver cuáles son esta vez LOS OTROS, no vaya a ser que de nuevo estén haciendo ruido con lo accesorio para que no te apercibas de lo principal.

Y al gobierno (si alguien ha llegado leyendo hasta aquí y ve por ahí a alguien del gobierno que se lo diga, por favor) sólo recordarle que está muy bien eso de importar el modelo Austriaco y el modelo Danés y el Alemán, pero que mientras no importe también a los empresarios austriacos, daneses y alemanes será difícil que aquí no le encontremos las vueltas. Tal vez sea hora de pasar de todo eso y construir un modelo español, que capte nuestra encantadora "esencia"... y que no sea fácil de corromper.

Si es que hay lo que tié que haber, que no ha nacio entoavía gobierno que se atreva. Mucho hablar, mucho hablar, pero aluego...

Vigilen sus espaldas, amigos. Si les van a follar, por lo menos que lo hagan mirándoles a los ojos.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Dónde hay que recortar?


Parece ser (no hay que creer necesariamente lo que dice un economista) que el Estado gasta mucho dinero y que es imprescindible que ahorre para que todo esto no se vaya a hacer puñetas.

Por una de esas extrañas vueltas que da la vida, resulta que a la hora de decidir en qué ahorrar han decidido que van a ahorrar en nosotros (sobre todo en funcionarios y pensionistas).

Ciertamente, tales iniciativas han sido criticadas... generalmente por considerar que se tenían que haber tomado antes (o sea, que han malgastado demasiado en darnos de comer) o que son insuficientes. Cuando se intenta uno enterar en qué se tendría que recortar además (o en vez de) no recibe más que una serie de razones oscuras o demagógicas, pero se queda con la sensación que lo que se quiere es hacernos "pagar" más, y no menos.

De lo hecho cada cual tendrá su opinión y no es mi intención convencer a nadie de nada, así que cada cual la sustente como tenga por bien. Pero en cuanto a lo que se puede hacer, vamos a emprender un ejercicio constructivo y sugerir de dónde puede recortar más gastos el Estado, en vista de que todos parecen estar faltos de ideas, y sin perjuicio de mejor criterio.

Están en primer lugar todas esas organizaciones privadas que estamos ayudando a mantener. Se me ocurren dos ejemplos claros: la iglesia y los sindicatos. Tanto una como los otros se han acomodado en la vida de subvención y han dejado abandonadas a sus bases, en vista de que no las necesitan para subsistir. En ambos casos la pertenencia a estas organizaciones es voluntaria. Y aunque supuestamente cumplen con una labor social, y es evidente también que en su seno hay personas que realmente se preocupan y trabajan por el bien de los demás, (usted que está leyendo esto es un buen ejemplo) en general sus filas se componen de arribistas que tratan más bien de sobrevivir sin trabajar que otra cosa.
La solución para éstos es que sean sus propios afiliados los que costeen los gastos de la organización. Ello sin duda redundaría en beneficio de todos, pues entonces estas organizaciones se preocuparían de que sus bases estuvieran contentas, realizando seguramente una labor mucho más cercana a aquella en la que estaban pensando sus respectivos fundadores.

Después están otras organizaciones que, con escaso rigor jurídico, podemos considerar semipúblicas, como es el caso de los partidos políticos. Ciertamente su papel en la organización de la sociedad es importante (excesivo, creo yo, pero hay que contar con lo que se tiene). Hay mucha gente "viviendo" a costa de los partidos políticos, y estos viven en gran parte de los presupuestos del Estado. Como en el caso anterior, creo que deben ser sus simpatizantes o afiliados los que sufraguen su supervivencia.
Hay aquí ciertamente un riesgo: que en la necesidad de recaudar dinero se dejen seducir por intereses espúreos y tengan que devolver, también a cuenta de todos, los favores obtenidos. Bueno, pues demasiado tarde, ya lo están haciendo. Así que lo mejor es que los donativos tengan que ser públicos (un sitio en internet podría ser la mejor opción) y así que cada uno sepa con quien se está jugando los cuartos. Y por lo menos que no nos cueste dinero.

Lo siguiente es profundizar en ciertas cuestiones presupuestarias, sobre todo en relación con administraciones locales y autonómicas y también con las universidades, por poner sólo tres ejemplos. No se trata sólo del dinero que ganan los funcionarios (que en general no es demasiado, la verdad). La sangría viene por todos esos coches oficiales, pequeñas obras públicas ofrecidas a dedo, plantillas sobredimensionadas, gastos superfluos en equipos innecesarios o que acaban en manos "particulares" y un largo etcétera.
Aquí lo que es necesario, y lo que le falta sin duda a la organización administrativa, es una jerarquía efectiva y no sujeta al poder político. Ciertamente este planteamiento es utópico, pues este poder sobre el papel existe, pero por desgracia en la práctica suele diluirse en corporativismos y pasotismos, y en el enfermizo intento de no causar problemas al poder político.
Es aquí sin duda donde se encuentra la parte del león de nuestro déficit. Sólo los ayuntamientos tienen un déficit cercano a los 30.000.000.000 € (en número impresiona más).
A pesar de ello, siguen teniendo multitud de coches oficiales, carguillos, comisiones, mariscadas, etc. Lo mismo ocurre en las administraciones autonómicas. Todos ellos se amparan en que la culpa es del "Estado". Error. Ellos son Estado. No pueden seguir aprovechándose de que la recaudación la hacen otros para tirar la piedra y esconder la mano.
¿Tal vez unas comunidades autónomas que recauden sus propios impuestos? ¿Mejor un Estado Federal? No veo por qué no, si eso evita que nos cueste tanto dinero invisible (pues no se ven los resultados de la inversión por ningún lado).

De todas formas, tenemos sobre 2.700.000 funcionarios. ¿Tantos necesitamos? ¿Cuántos cargos políticos tenemos?

Es aquí donde está el secreto, créanlo. Pero claro, nadie tira piedras contra su propio tejado.

A no ser que el arreglo lo pague otro y él se lleve comisión, claro.



miércoles, 28 de abril de 2010

¿Democracia o Estado de Derecho?

"Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales."

"El Estado de Derecho es aquel en donde sus autoridades se rigen, permanecen y están sometidas a un derecho vigente en lo que se conoce como un estado de derecho formal.

Éste se crea cuando toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir con el procedimiento para su creación y es eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el poder del estado a través de sus órganos de gobierno, creando así un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público."

Fuente: Wikipedia.


Me disculparán si he usado la Wikipedia, fuente de saber tan poco fiable, como guía para dar las definiciones de que parte esta humilde nota. Aunque no puedo estar por completo de acuerdo con las definiciones anteriores, y sin duda son incompletas y discutibles, son las más manejables que he podido encontrar. Y reconozco mi falta de capacidad para elaborar unas propias, en temas tan estudiados y donde otros, mejores que yo (sólo como teóricos del Derecho, ojo) han fracasado.

He decidido poner juntos estos conceptos, ante el aluvión creciente (insoportable en los últimos días) de políticastros y peridistuchos que no hacen más que hablar de "atentado a la democracia" y "cambios de reglas de juego" confundiendo ambos términos, no sé si por ignorancia o por mala fe. De todo habrá.

El caso es, querido lector, y para que se entienda lo que pretendo decir, que antes de una democracia vive usted en un Estado de Derecho. Por si la definición antes transcrita no era clara, eso quiere decir que todos (incluidos nuestros preclaros líderes y autoridades) estamos sujetos al ordenamiento jurídico vigente en cada momento.

Dicho ordenamiento jurídico, por ser obra humana y por lo tanto falible (que lo es) es susceptible de cambios, cambios que se realizan con sujección al procedimiento que el propio ordenamiento establece y cuyo cumplimiento hace que una frase escrita en un papel sea una norma jurídica obligatoria, por contraposición a, por ejemplo este blog, que no es más que otra cosa escrita más (estamos trabajando para subsanar este problema).

Tales cambios son consustanciales al propio Ordenamiento Jurídico y en la práctica muy frecuentes, como puede comprobar cualquiera que consulte un Boletín Oficial del Estado. Esto, me temo, no es un partido de fútbol, es un Estado, así que hablar de "reglas de juego" que no pueden cambiarse "a mitad del partido" es, en mi humilde opinión, una tontería, dirigida tal vez a ocultar argumentos de oportunidad política, pero en ningún caso un principio jurídico aceptable.

Por lo mismo, pretender que una supuesta voluntad popular, aún manifestada a través de sus representantes democráticamente elegidos, puede ser superior al derecho vigente, de suerte que cuando se intenta aplicar éste existe un "atentado a la democracia" es una clara tergiversación de conceptos.

En mi opinión, tan contrario al ordenamiento jurídico es decir que el Tribunal Constitucional no es competente para sancionar la constitucionalidad de un Estatuto de Autonomía (lo es, consúltese la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional) como que sus miembros no pueden ser renovados antes de dictar la sentencia, habiendo transcurrido el tiempo marcado en la misma Ley (que no prevé semejante excepción).

Así que la conclusión es inevitable: se nos intenta dar gato por liebre, y subvertir nuestro sistema, confundiendo el Estado de Derecho convirtiéndonos en una democracia indirecta,y representativa en la que nuestros representantes democráticamente elegidos se convierten en portavoces de nuestra voluntad, algo que es contrario a lo previsto en nuestra constitución.

Si de verdad quieren conocer cuál es nuestra voluntad, hágase un referendum. Que por cierto, está previsto en nuestro ordenamiento jurídico.

Y dejen de molestar, que estamos trabajando para solucionar los problemas que nos han causado.


miércoles, 17 de marzo de 2010

¡EUFORIA!


Por razones que no vienen al caso, he estado dándole vueltas estos días a la pérdida del gusto por las cosas sencillas. Como siempre en estos casos, he acudido a Calvin, y una de sus frases más famosas: "¡La felicidad no es suficiente para mí! ¡Exijo euforia!".

Es curioso como una "tira cómica" de hace algunos años ha logrado profundizar más en el carácter de esta sociedad que muchas de las sesudas obras de los sociólogos. Tal vez se deba a que el dibujante está obligado a observar la realidad para reproducirla, sin intentar ajustarla a sus propios parámetros morales (sólo estéticos). Pero hoy no hablaremos de eso.

En realidad de lo que se trata es que en este tiempo y lugar casi todos tenemos cubiertas nuestras necesidades fundamentales (no sólo básicas). Comemos varias veces al día, tenemos una vivienda que en muchas sociedades y tiempos se consideraría lujosa, un vehículo motorizado propio y otra serie de ingenios mecánicos que en general nos facilitan la vida. Incluso hay gente que tiene varias camisas.
Contamos además con algo que en otro tiempo y en otros lugares es imposible o incluso incompresible: tiempo de ocio. Y medios para llenarlo de la manera que prefiramos.

Pero claro, preferimos ver la vida como un niño de seis años.

Me gustaría adelantar que no pretendo decir que nuestra situación sea inmejorable, o que no tengamos motivos de queja, o que no sea criticable la sociedad en la que nos encontramos. Todo eso es evidente. Es también evidente que hay problemas humanos que nos afectan y nos afectarán siempre: enfermedad, muerte, violencia...; no hay duda que entre nosotros hay quien los sufre y por ello no puede ser completamente feliz.

Pero si uno mira a su alrededor no puede menos que comprobar que hay mucha gente que es infeliz sin motivo . No es infeliz por algo que le pasa, sino por algo que quiere, algo imposible. Porque lo que quiere no es ser feliz. Lo que quiere es ¡Euforia!.

Hace años, como es lógico, todos teníamos ilusiones o sueños imposibles. Que si un Ferrari Testarrosa. Que si salir con este cantante o esta actriz. Que si una mansión en los Cárpatos. Que si ir de viaja aquí o allá. Pero, en cuanto seguía siendo imposible, era una fuente de diversión, de ensoñación, no nos hacía apreciar menos lo que teníamos. Y si se conseguía algo de esto... bien, entonces llegaba la euforia. Sin embargo, de alguna manera, estos ingenuos deseos han llegado a envenenarnos, de forma que nos hemos gastado lo que no teníamos en conseguir cosas que no necesitábamos, y, esto lo trágico, ni siquiera entonces fuimos felices, porque había una cosa todavía mejor y que no podíamos conseguir. Y así sigue la rueda.

Pasa lo mismo con nuestra relaciones personales. Son muchas cosas, pero para mí lo más curioso es como el contacto físico ha acabado relacionándose con el sexo, otra vez en esa búsqueda del extremo. Parece que no puede haber nada intermedio. Intenten darle un abrazo a alguien y ya verán ya. O mejor dicho, ya nos veremos en el juzgado. Porque claro en estos tiempos de extremo, nadie puede resolver sus diferencias sin pasar por el juzgado. Algo bueno tenía que salir de todo esto . Ejem...

Así que está claro, lo que queremos es ¡Euforia!.

Aquí podíamos decir aquello de que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita o alguna chorrada así. Pero estas frases mueven a la desconfianza, porque uno siempre se las oye decir a alguien que parece tener bastante más de lo que necesita, y no puede dejar de pensar si no estarán intentando tomarnos el pelo. En vez de eso, un consejo: recupere el gusto por los placeres sencillos.

No digo que no sea maravilloso aprovechar el puente para irse de viaje a las Chimbambas pero... ¿cuánto hace que no da un paseo tranquilo por su ciudad, por su pueblo, por su provincia? ¿Cuándo fue la última vez que se sentó debajo de un roble a pensar?¿Cuánto tiempo hace que no lee un buen libro, que no compone una sinfonía, que no pinta un cuadro, que no toca la guitarra, que no hace, en fin, lo que siempre le gustó? Abandone todos esos cursillos, simposios, reuniones, y otras actividades extracurriculares que no le aportan nada y le impiden emplear su tiempo libre en lo que realmente le gusta. Pero recuerde que los hijos no son renunciables. Los medios hay que ponerlos antes, amigos. ¿Y cuánto hace que no toma un cacharro con sus amigos? No con sus compañeros de trabajo ni con sus clientes, ni con sus conocidos. Con sus amigos, a los que hace tiempo que no ve. Llámeles, salgan por ahí.

Y, por amor de Dios, cuando les vea, deles un abrazo.



lunes, 11 de enero de 2010

Problemas de Estética

Otro año más.

Hacía tiempo que no escribía nada en este mi blog, aunque no sé presentar mis disculpas ante el lector habitual -si es que queda alguno- por el abandono en que les he sumido o por mi intempestivo regreso, ahora que comenzaba a pasar página.

El caso es que han sido unos meses bastante tumultuosos en lo particular (aunque sólo por comparación, no se vayan a creer) y sin demasiadas cosas para comentar, o al menos así me lo ha parecido, con lo que inevitablemente me he dejado arrastrar a otras cosas y luego pasa lo que pasa.
Y estoy divagando....

Aunque sólo tiene una relación tangencial con el tema del que me gustaría hablar, he decidido poner una foto de un pecho de silicona, pues al parecer las fotos de pechos femeninos hacen subir la audiencia y me han dicho que ahora a la gente le gustan más éstos que los naturales, cosa que no acabo de entender, aunque reconozco que parecen más sencillos de conseguir y más manejables.

Y es que, saben, resulta preocupante el modo en que lo estético ha sustituido a la vida. Toda sociedad que ha existido, eso lo sabemos bien, ha sido construida sobre la hipocresía y la apariencia en las relaciones privadas. Todos ocultamos algo, aunque sólo sea porque no es de la incumbencia de nadie.

Pero de alguna manera, en los últimos años nos hemos vuelto (como sociedad) más superficiales. No se trata ya de crear una apariencia para enmascarar lo que queremos que los demás no sepan, sino que además lo que hacemos ha de "parecer". No basta con hacer o ser algo, hay que darle publicidad. Metidos en esa dinámica, hemos dado el siguiente paso y hemos dejado que lo aparente supla a lo real, de manera que ya sólo existe lo que se publicita, y parece que hemos perdido toda capacidad (como colectivo) de elaborar un juicio crítico, responsable limitándonos a aceptar y dar por buenas las cosas que se nos muestran a la vista, sin palpar a ver que hay debajo.

Puede verse en la cosa pública, en la que el anuncio de un proyecto sustituye cada vez con más frecuencia al desarrollo del proyecto en sí, llegando a ser la de la publicidad una de las partidas que cada vez tienen mayor importancia en estos temas.

Pero ha alcanzado a todo lo demás. Hay que ser una top model para presentar el telediario. Hay que salir en el telediario para que el juez o el alcalde se ponga con tu caso. A los cuarenta años ya no sirves para nada, por que "parece" que sólo los "jóvenes" están de moda. Salvo en la Iglesia -gentes tradicionales y de orden- en la que hay que tener más de ochenta años para salir de monaguillo. Para escoger un trabajador se usa un test, que no sirve para conocer su capacidad pero es muy aparente, y se prima al trepa y al que "tapa" los marrones por encima del trabajador responsable, porque parece que estos dan más guerra. Y así sucesivamente.

No sé si por escoger la estética frente a la capacidad es por lo que estamos donde estamos (aunque claro, yo estoy aquí y usted está ahí, por lo que tal vez no lo veamos igual) pero la verdad es que parece una opción bastante triste. La estética está bien para lo que está, pero lo demás también tiene su valor y a veces es preferible.

Aunque claro, también puede ser que sólo quiera aparentar una cierta profundidad de carácter y personalidad fuerte mediante la repetición de lugares comunes y no demasiado ingeniosos mezclados con fotos de pechos, en un intento de parecer original y sofisticado. En ese caso este párrafo sería un patético intento de auto-justificación, a fin de superar mis inseguridades mediante afirmaciones pretendidamente humorísticas, además de trasmitir una supuesta capacidad para reírme de mi mismo.

Sólo los que me conocen saben la verdad.

O eso les parece.




jueves, 22 de octubre de 2009

¿ES EL DERECHO PENAL LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS?


En estos oscuros tiempos de perversión… en el lenguaje, se ha instalado en nuestra clase política la costumbre de equiparar lo inmoral con el ilícito penal, de manera que pueda ligarse su propia supervivencia en el sillón al hecho de que puedan o no acreditarse la existencia de hechos delictivos.

Digo perversión por cuanto cualquier alumno de la Facultad sabe que el Derecho Penal es al “ultima ratio”, que ha de utilizarse únicamente contra las acciones más extremas y merecedoras de reproche, y por ello además está constreñido por importantes restricciones, la más citada de las cuales es la presunción de inocencia.

Eso supone, a sensu contrario, que tales principios o restricciones se pueden aplicar al Derecho Penal, pero no a otros ámbitos. No hay presunción de inocencia en política, ni en la vida familiar, ni en el Derecho Civil, ni en ningún otro orden del Derecho. Aquí lo que sí juega es la carga de la prueba, claro, de suerte que cada parte ha de probar aquello que puede probar.

Llegados a este punto, supongo que ustedes piensan que mi discurso va hablar de la gente que acepta regalos de otra gente, de si es delito o no y de que con independencia de ello puede ser algo inmoral, etc, etc. Pues no, vamos a hablar de otro caso fascinante, aunque si usted no vive en León puede que no haya oído hablar de ello.

Vamos a hablar de Auslli y la Llionpedia.

Si usted sabe lo que es la Wiquipedia, solamente explicar que la Llionpedia es lo mismo, sólo que en lengua Leonesa (o Asturleonesa, que creo que es más acertado, pero en lo que no vamos a profundizar porque servidor no es filólogo). He aquí que la Llionpedia fue creada desde la Concejalía de Educación, Nuevas Tecnologías y Cultura Leonesa, bajo la égida de D. Abel Eugenio Pardo Fernández, concejal de la UPL y estaba controlada por dicha Concejalía.

Hace unos días, varios ciudadanos denunciaron que en dicha Llionpedia se contenía varios artículos que negaban el Holocausto y mostraban una mirada amable hacia las tesis nazis.

La respuesta del Ayuntamiento ha sido que hay que esperar a lo que diga la Fiscalía y que se tomarán medidas si existe un “ilícito”.

PREGUNTA 1: ¿Toda opinión que niegue el Holocausto es delito?

La respuesta es que no. La regulación de estas cuestiones, como todas las relacionadas con las restricciones al Derecho a Libre expresión de Ideas y Opiniones ha sido restringida por el Tribunal Constitucional en importantes sentencias. Es pues posible mostrar opiniones negacionistas sin que exista delito, si se hace con la suficiente habilidad.

PREGUNTA 2: ¿Existe delito en este caso?

Dado que a la fecha a la que se escribe esto la Fiscalía acaba de archivar las diligencias, y que personalmente no he estudiado el tema, no me queda más que aceptar su criterio y entender que en este caso, efectivamente, no existe un delito.

De todas formas, tendría curiosidad por saber qué textos se enviaron la Fiscalía y quién realizó la traducción. Sólo por curiosidad.

Pero, y ahí está lo importante, lo que ha dicho la Fiscalía es que no hay delito, no que no haya negación del holocausto, por cuanto como dijimos, no toda negación es delito.

Llegados a este punto del camino,uno se quita la toga y se queda en traje de ciudadano, y continúa.

OPINIÓN: Los textos que se recogían en la Llionpedia eran textos de carácter acientífico que negaban el holocausto, dulcificaban el régimen Nacional Socialista y glosaban virtudes otros negacionistas, por más que no tengan un carácter delictivo.

PROFECÍA: Lo que se nos va a intentar hacer ahora, veremos desde dónde, es intentar confundirnos, diciendo que el archivo de la Fiscalía supone no que no haya delito (que es lo que ha dicho la Fiscalía), sino que no hubo textos filo-nazis y negacionistas (cuestión en la que la Fiscalía no puede entrar públicamente, por más que entendemos que tendrá su opinión).

HECHO 1: Abel Pardo, tras comenzar diciendo que no se había cometido ilegalidad alguna (en lo que parece que la Fiscalía le da la razón), acabó diciendo que los textos en cuestión no eran negacionistas ni amables con el régimen de la Alemania Nazi.

HECHO 2: Abel Pardo intenó confundir a la opinión pública diciendo que el Autor de los textos, que firmaba con el apodo de Auslli, podía ser cualquier ciudadano, cuando en realidad era primer administrador de la página, que la puso en marcha, y que por lo tanto debía estar adscrito a su concejalía. Preguntado por su identidad, dijo que él no era Auslli y que no podía decir quién era porque ello sería un delito, habida cuenta de la regulación de actual de la Ley de Protección de datos.

OPINIÓN: A la vista de esta declaraciones, no podemos saber qué es más grave, que el concejal manifieste que unos textos evidentemente negacionistas no lo son por el mero hecho de salvar su cuello o peor, por convicción personal (esto es, que realmente él no los vea como textos negacionistas), que él sea Auslli, como han señalado algunos rumores sin confirmar, que Auslli sea alguien de la concejalía a quien se intenta ocultar por afinidad ideológica o que todo esto haya ocurrido porque no se ocupó de supervisar el proyecto.

Sea como fuere, lo cierto es que se ha utilizado dinero de todos los Leoneses para amparar a un autor de tendencia nazi, a quien no sólo se dejó publicar sus diatribas acientíficas, sino al que se trata ahora de ocultar y proteger, sin exponer su nombre a la opinión pública (siendo, y esto es más un hecho que una opinión, rotundamente falso que su identidad no puede revelarse por aplicación de la Ley de Protección de Datos).

En este caso, el hecho de que exista o no un delito es, a mi juicio, anecdótico. Lo importante es la falta de escrúpulos de algunos de nuestros representantes políticos, el todo vale, el empleo de argumentos falsos y falaces para intentar cubrir el rastro de lo mal hecho. Y atreverse a frivolizar con el exterminio premeditado y selectivo de millones de personas por razones de raza, religión o conciencia.

Recordad que la educación de nuestros hijos están en manos de esta gente.

¿Debemos tolerar, como ciudadanos, tales hechos y actitudes? De nuevo mi opinión es que no. Hemos de exigir responsabilidades con firmeza, ahora o en las urnas. Y tal vez plantearnos que, si esto es en lo que se ha convertido el leonesismo, tal vea sea lo hora de darle la espalda y comenzar a pensar en lo leonés.

Que es otra cosa, oiga.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La extraña soledad


Algo tiene Septiembre que me nace la nostalgia. A lo mejor es que el cuerpo se acostumbró a que era por estas fechas por las que se acababa lo bueno y había que volver al colegio y ahora me lo recuerda aunque esos tiempos quedaron atrás hace mucho.

Pero lo ahora echo de menos no es mi libertad, sino a la gente con la que crecí. Los mejores siguen por ahí. Nos vemos una vez cada mes o cada dos meses, cuando el trabajo y los demás deberes de la vida adulta les deja pasar por aquí unos días y pueden encontrar un momento para avisar.

Pero todos los demás no están, han desaparecido por completo. Te los encuentras una vez cada diez años de casualidad. Siempre están por aquí de visita rápida, tal vez porque hay algún problema familiar, así que encima están agobiados. No tuvisteis una relación tan profunda como para que os podáis recriminar que nunca os llamáis. Están lejos, donde les ha llevado su trabajo, ese que no pudieron encontrar aquí. Les gustaría volver, pero ya han formado una familia y está arraigada allí. Os decís que hay que quedar un día, a ver si la próxima vez. Y desaparecen otra vez.

Si sabéis de lo que estoy hablando es porque vosotros también vivís en León. Si no, intentaré explicarlo.

Publica un periódico local que el paro ha bajado en la Provincia de León. La estadística solo recoge una de las mitades de la historia, que hay menos gente apuntada en el paro. Los "agentes sociales" son cautos, pero optimistas. Pero nosotros sabemos la verdad. Aquí el paro no baja porque se genere empleo. Lo hace por abandono.

La mayoría de nosotros tiene que irse, arrojar la toalla tras muchos años de esfuerzo en la sombra, de malvivir con un salario miserable y encadenando trabajos poco satisfactorios. De presentar un currículo de Ingeniero, Abogado, Médico, Historiador, Restaurador, Musicólogo... y de que le digan que es una pena, que de albañil hay el trabajo que quieras. O de presentar tu curriculum de Oficial de Primera Albañil y de que te digan que si no te importa trabajar de peón doce horas y cobrando la mitad...
Al final la necesidad de vivir, de poder formar una familia y dejar de mangonear a tus padres acaba imponiéndose al amor a la tierra, y se acaba tomando el camino de Madrid. Y de ahí al mundo.

Este es el síntoma de nuestro fracaso como sociedad, el auténtico baremo con el que hemos de medirnos. Tengo 35 años y he perdido casi por completo tres grupos de amigos a los que la vida les ha llevado lejos. Todos se han ido, todos. Y con ellos los demás, los que no son amigos pero ves de vea en cuando, te los encuentras por la calle y tomas un vino y pones a parir a la parienta (o al pariente). Los que naturalmente ahora serían tus clientes y tus proveedores. La gente de fondo de tu vida.

Cuando te digan que todo va mejor aquí, donde no importan crisis ni bonanzas, mira a tu alrededor y pregúntate ¿dónde están mis amigos? ¿dónde están mis hijos? ¿dónde están mis nietos? Cuando mires y estén ahí, entonces créelo. Si no los encuentras es que alguien te está mintiendo.

En cuanto a mí, ni siquiera llegados los idus de Septiembre, me pregunto ¿podré hacerlo una vez más? ¿Podré encontrar buenos amigos para compartir el día a día, con lo raro que es eso y los que he perdido ya? ¿Merece la pena, podré soportarlo, si todos acabarán marchándose?

Tal vez lo mejor sea simplemente seguir viendo de vez en cuando a los exiliados, cuando todos podamos, y disfrutar de esos momentos.

Y el resto del tiempo...

Acostumbrarse a esta extraña soledad.

 
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